Las calas más espectaculares de la Costa Brava tienen un secreto que las protege de las masas: no llega el transporte público. Para llegar a ellas necesitas coche propio o un conductor privado que sepa dónde ir. Aquí van las que más merecen el desvío.
Cala Futadera (Lloret de Mar)
Solo accesible a pie o por mar, aunque se puede llegar en coche hasta el aparcamiento más cercano. Agua completamente transparente, rocas, sombra natural y sin chiringuitos. Es exactamente lo que uno imagina cuando piensa en la Costa Brava.
Cala de Sa Boadella (Lloret de Mar)
A pocos kilómetros de Lloret pero en un mundo completamente distinto. Pequeña, tranquila y rodeada de pinos. El camino desde el aparcamiento dura unos 10 minutos a pie.
Cala Canyet y Cala Morisca (Blanes)
Dos calas escondidas al norte de Blanes que requieren coche para llegar al punto de inicio del sendero. Perfectas para una mañana tranquila antes de continuar la ruta hacia el norte.
Cala Rovira y Cala Margarida (Palamós)
En la zona de Palamós, estas dos calas gemelas son accesibles solo con vehículo. El fondo marino de Cala Margarida está catalogado como reserva marina, lo que garantiza una calidad del agua excepcional.
Platja de Castell (Palamós)
Una de las playas más largas y menos masificadas del litoral gironés, protegida de la urbanización gracias a su declaración como espacio natural. Requiere aparcamiento en la carretera y un paseo de unos 15 minutos.
Cómo visitarlas sin coche propio
Un tour privado por la Costa Brava con conductor desde Barcelona te permite visitar dos o tres de estas calas en el mismo día, con la flexibilidad de adaptar las paradas a la ocupación de cada cala según la época del año. BravaBus opera excursiones privadas a Blanes, Lloret, Tossa, Platja d’Aro y toda la costa hasta Calella.